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¿Cómo hacer dulces de convento en nuestra propia casa?

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¿Quién no ha probado los deliciosos dulces de convento? Sí, aquellas delicias elaboradas con esmero y cariño, de manera tradicional y totalmente artesanal. Esos huesos de santo, las típicas pastas de almendra o tocinos del cielo, son una delicia para nuestro paladar. Pero, ¿qué si te decimos cómo se preparan y sus secretos para que los puedas hacer en casa? ¿Te animas a hacerlos?

1. Tocinos de cielo


Se cree que la elaboración de estos dulces comenzó por el exceso de huevos de gallina que tenían los conventos, fruto del regalo de que los fieles realizaban a las monjas clarisas para que rogasen por ellos. Sea esto mito o real, esta receta es ideal para utilizar aquellas yemas sobrantes de otras elaboraciones.

Lo primero que se debe hacer es un almíbar de densidad de hebra fuerte, que se consigue cociendo azúcar con un poco de agua y un toque de limón. Una vez que esté hecho, reservamos y batimos las yemas en un bol de acero inoxidable, sin que lleguen a espumar. Añadimos poco a poco el almíbar templado e inmediatamente volcamos la mezcla en los moldes.

Colocamos las flaneras a medio llenar dentro de una cazuela con agua y las cocemos al Baño María. Para evitar que el vapor se condense en la tapa y caigan gotas sobre el tocino, envolvemos la tapa con un paño de cocina (absorberá todo el vapor). Con 15 minutos de cocción continuada y a hervor suave es suficiente. Transcurrido ese tiempo, sacamos los tocinillos de la cazuela los dejamos enfriar en el frigorífico.

2. Huesos de santo


Este postre, típico del 1 y 2 de noviembre, es un poco más complicada de preparar en casa, puesto que se compone de dos productos unidos en uno: mazapán de almendra y crema de yema. El mazapán, que será el relleno, se elabora con almíbar y almendra molida. Es preciso remover de manera resuelta y enérgica hasta formar una pasta. Mientras se enfría, hacemos la crema de yema.

Esta crema se compone de almíbar y yemas batidas: primero las batimos solas y, poco a poco, añadimos el almíbar. Volcamos la mezcla en una cazuela y cocemos al baño María, revolviendo hasta que quede una crema espesa pero que pueda pasar a través de una manga pastelera para poder rellenar los huesitos. La principal precaución es vigilar que no hierva, ya que se puede cortar la crema. Una vez espesa, dejamos enfriar en la nevera dentro de una manga pastelera, esperando su utilización.

Para montar los huesos de santo, el mazapán y la crema de yema han de estar a temperatura ambiente. Amasamos el mazapán y estiramos con el rodillo de cocina, en una superficie espolvoreada con azúcar glas. Cortamos tiras de 4 centímetros de ancho y estas en cuadrados. Enrollamos cada cuadrado en un palito de 1 centímetro de diámetro y pegamos la masa con los dedos para formar unos pequeños cilindros, que dejaremos secar tras retirar el palo. Rellenamos con el dulce de yema, glaseamos y dejamos secar antes de consumir.

3. Pastas almendradas


Este tipo de pastas o galletas en uno de los ejemplos de cómo ha cambiado nuestra percepción sobre la alimentación: corresponden a un momento en que contar calorías no era una prioridad. Y es que uno de los ingredientes por los que estas galletas tienen tanto éxito es la grasa de manteca de cerdo, lo que les da un sabor extraordinario pero no apto para consumirlas de una manera habitual.

Para elaborar estas galletas procederemos a mezclar la manteca a temperatura ambiente con el azúcar (que puede estar aromatizado con una pizca de limón, canela o lima para dar un matiz diferente).

A continuación, se mezcla con un huevo entero y la yema de otro, buscando la fuerza que da la yema a las masas, una pizca de sal y una pizca de levadura en polvo. Mezclamos y agregamos harina de trigo y un poco de almendra molida, hasta conseguir una masa a la que podremos dar forma, estirar con un rodillo y cortar con un cortapastas. Decoramos con almendras, pintamos con huevo batido y horneamos durante 20 minutos, a temperatura media. Una vez horneadas, las dejamos enfriar sobre una rejilla antes de comerlas, aunque será difícil resistirse a la tentación.

Fuente: https://www.consumer.es/web/es/alimentacion/en_la_cocina/trucos_y_secretos/2013/10/07/218262.php


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