El rito de escanciar la Sidra en alto en un vaso ancho compartiendolo hacen especialmente llamativa y propicio de chanza y camaradería.

A diferencia de otras bebidas en las que el líquido se vierte directamente en el vaso, se sirve haciendo caer un hilo de líquido de la botella desde una cierta altura, de forma que al golpear el vaso “rompa la sidra” y se oxigene. A este proceso se le llama “escanciar”.

Pautas para escanciar la sidra:

¿Por qué se escancia la sidra?

Al romper el chorro contra el borde del vaso, se volatiliza parte del ácido acético que la sidra posee y el oxígeno del aire se mezcla con el carbónico de la sidra adquiriendo así características de una bebida con gas. La mejor forma de notar la diferencia es bebiendo un culín (la cantidad que se escancia en el vaso y se ingiere de una sola vez) sin escanciar y otro escanciado y sentir en el paladar la gran diferencia.

¿Cómo hay que beberla?

Estamos acostumbrados a ver que el culín de sidra se bebe de un trago, casi sin respirar. La sidra tiene que beberse sin prisa, pero de un sorbo, ya que si dejamos pasar mucho tiempo hasta beberla empezará a perder la aguja conseguida con el escanciado.

¿Por qué se deja y se tira lo último del vaso?

Las últimas gotas del vaso se tiran por razones estrictamente higiénicas: se deja un pequeño hilo de líquido que el bebedor debe tirar por la parte en la que ha bebido, para así dejarlo limpio.

¿Cómo se escancia la sidra?

Busca un lugar en el que no te importe que se derrame algo de sidra por el suelo o salpique – que es lo habitual.
Sostén la botella con el brazo derecho (el izquierdo si eres zurdo) estirado por encima de la cabeza. La botella se sujeta con los dedos índice, corazón y anular por un lado, y el pulgar por el otro, con el meñique sujetando el culo de la botella.
Con el otro brazo se sostiene el vaso. El brazo estará estirado hacia abajo y hacia el centro del cuerpo, y el vaso inclinado unos 45°. El vaso se sujeta con los dedos pulgar e índice, y con el corazón se sujeta el culo del vaso. El anular y el meñique pueden quedar recogidos sobre la palma de la mano, o pueden sujetar el corcho.
En esta posición, y sin apartar la vista del vaso para poder corregir la trayectoria del chorro, se empieza a inclinar la botella hasta que el líquido empieza a caer en un fino hilo sobre el vaso.
En teoría, el vaso no se debe mover del centro del cuerpo, lo que quiere decir que es la botella la que debe moverse para dirigir el hilo de sidra y buscar el vaso. Como este formato ya exige un cierto dominio de la técnica, para empezar te recomendamos que lo hagas al revés: ni se te ocurra mover la botella, y vete corrigiendo la posición del vaso hasta que se encuentre con el hilo de sidra. Eso sí: mientras cae la sidra, la mirada no debe dirigirse en ningún momento hacia la botella, sino mantenerse siempre fija en el vaso para poder decidir cómo tienes que corregir la posición.
Cuando hayamos conseguido meter en el vaso una medida de un par de dedos de sidra la bebemos de trago, despacio, saboreando los aromas, y sin respirar.