La miel se ha utilizado como edulcorante durante miles de años, en las culturas de todo el mundo. Si bien sus propiedades medicinales y la salud están siendo apreciados en todo el mundo, los chefs modernos a menudo olvidan que la miel también es un edulcorante que mejora el sabor, añadiendo deliciosa textura, color y humedad a platos que van desde aperitivos y ensaladas hasta los guisos y, por supuesto, postres.

También vale la pena mencionar que la miel, a diferencia del azúcar blanco procesado, contiene vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes, sobre todo en su forma cruda. También es uno de los pocos edulcorantes que se pueden producir en casi todas las partes del mundo.

La elección de la miel para cocinar:

Una de las variedades más comunes y populares es la miel de trébol y es ideal para la mayoría de los productos horneados y salsas.

Miel de Azahar: Esta miel tiene un sabor distintivo a naranja.

Miel de aguacate: Oscuro y rico, esta miel se destaca en muchos platos.

Miel de mora azul: Ligeramente afrutado en sabor, sabe muy bien sobre una tostada, en aderezos o como un edulcorante de uso general.

Una de las variedades más oscuras y más fuertes de sabor, la miel de trigo sarraceno puede ser casi negro y es una gran fuente de hierro. Se recomienda para la producción de aguamiel o se puede utilizar en lugar de la melaza.

Miel de eucalipto: El sabor herbal y ligeramente mentolado de miel de eucalipto lo hace adecuado para usos medicinales o tés de hierbas.