La morcilla de Beasain es mundialmente famosa por su tradición y, sobre todo, por su sabor. Esa es la finalidad principal de la Cofradía de la morcilla, que fue fundada en el año 1985, cuidar la calidad de este producto, a la vez de aumentar su consumo.

Es a mediados del mes de noviembre, cerca del día de San Martín, cuando se lleva a cabo un concurso de cata de la morcilla de Beasain que este año se celebró el pasado 2 de noviembre. En este concurso suelen tomar parte diferentes charcuteros y carniceros de Goierrialdea, Tolosaldea y del valle del Urola. El ganador de este concurso, por octavo año consecutivo, fue la carnicería Olano que lleva ya 50 años de tradición en la elaboración de morcillas.

La morcilla de Beasain es una morcilla hecha a base de cebolla, puerro, sangre de cerdo, manteca y especias, que varían dependiendo del gusto del elaborador. Pero el gusto de estas morcillas no depende de solo sus ingredientes, sino que es importante la cocción. Para que la morcilla de Beasain esté en su punto, lo ideal es cocerla con agua fría y a fuego lento por alrededor de una hora y, después dejarla reposar.

Lo anterior, si se trata de una morcilla que se quiera consumir cocida, ya que también se puede comer frita. En este caso, se recomienda también cocer un poquito la morcilla antes de freírla para que esta posea más sabor.

Además, este producto se puede consumir de otras formas, como por ejemplo de relleno en croquetas o pimientos como entrada. Así que en caso de que se te rompa una morcilla la puedes aprovechar en otros platos, lo único que hace falta es un poco de imaginación. Solamente recuerda que es importante siempre un poco cocerla antes.