El presidente del consejo regulador de la D.O. Idiazábal, José María Ustarroz, la gerente de la institución, Miriam Molina, y el viceconsejero vasco de Pesca e Industrias Alimentarias, Jon Azkue, han estado presentes en un acto en el que se han sorteado varias cuñas de queso y en el que un afortunado se ha llevado la rueda que ha hecho las veces de pastel.

En la actualidad, 500 ganaderías y más de cien queserías están acogidas a esta denominación de origen, que nació hace un cuarto de siglo para defender tanto a los pastores de ovejas latxas y carranzanas como a los elaboradores del queso, y para garantizar el origen y calidad del producto final.

El queso de Idiazábal, elaborado a partir de leche cruda de oveja que no puede superar los 38 grados de temperatura y con un mínimo de dos meses de maduración, cuenta con una producción de unas 1.300 toneladas anuales, de las que alrededor del 15 por ciento se destina a la exportación.

Según datos facilitados por el consejo regulador, su temperatura óptima de consumo es de entre 16 y 18 grados, y su tono puede ser tanto marfil como de color tostado en el caso del queso ahumado.

Las notas de cata del queso de Idiazábal parten de un sabor equilibrado e intenso, con cierto gusto a cuajo natural, una débil nota picante y ausencia de amargor, mientras que su regusto es persistente y pronunciado.