La miel es un alimento con múltiples propiedades y beneficios para la salud. Se puede utilizar como endulzante natural en diferentes bebidas y postres. Nosotros en esta ocasión os traemos una receta que seguro os va a encantar: receta de caramelos de miel caseros ideales para aliviar los malestares de la garganta y para obtener los beneficios que nos otorga la miel de abeja. Es una receta sencilla que podemos hacerla en casa y que nos dará como resultado unos caramelos saludables.

La miel es considerada como un súper alimento junto al huevo y otros alimentos más que tienen muchas propiedades y beneficios. Entre las propiedades y beneficios que nos otorga la miel están sus poderes antiinflamatorios y calmantes, resultando un producto de utilidad para la cura de quemaduras, pero la miel es también conocida como apropiada para la prevención y la cura del resfriado.

La miel, además, es revitalizante. Es por ello que su consumo es aconsejado en las personas con cansancio, tanto físico como mental. Otro de los beneficios de la miel es que nos ayuda a la regulación y la mejora de nuestro aparato digestivo. Por otro lado, la miel posee muchos minerales y vitaminas que nos ayudan a calmar las molestias y los dolores de garganta.

Ingredientes:

  • 180 gramos de azúcar
  • Miel
  • Agua
  • Bicarbonato
  • Moldes para caramelos

Elaboración:

En caso de tener moldes de caramelos no es necesario que realices este paso. Si no los tienes, es posible usar un recipiente cuadrado o rectangular forrándolo con papel vegetal.

El primer paso en paso es poner el azúcar la miel y agua en un cazo. Removemos estos ingredientes de forma continua con una cucharada y lo ponemos al fuego medio o alto. En cuanto los ingredientes mezclados comiencen a hervir, lo dejamos así durante aproximadamente seis minutos. En ese punto observarás la fusión de todos los ingredientes.

En cuanto este líquido de caramelo tenga un color amarillento o ámbar, lo retiramos del fuego y le añadimos una cucharada de bicarbonato, removiéndolo. Una vez hecho esto, vertimos el líquido al molde y dejamos que éste se enfríe y endurezca. Una vez frío y duro, lo podrás dividir en porciones.