En la subasta, la mitad del queso ganador fue adquirida por el restaurante Porrue, de la Alameda Rekalde de Bilbao. Pagó 7.300 eutos, cien más que en la subasta del año pasado. Su propietario, Unai Campo, posó ayer acompañado por Luis Mari Uranga, del restaurante Xixario, de Orio, pues fue allí donde aprendió el arte de la parrilla, y persiste la amistad.
Es la segunda vez que Remiro consigue el galardón, y lo ha hecho gracias a una pieza ahumada. «En mi pueblo no hay tradición de queso ahumado, pero la gente viene a la quesería, ve que también tenemos quesos ahumados y los pide cada vez más», comenó ayer el ganador.
Ricardo también logró la txapela de Ordizia en el año 2008, pero en aquella ocasión de manera más accidentada; un error en el cómputo otorgó el premio en primera instancia a Santi Etxezarreta. El pastor navarro estaba ayer especialmente emocionado, y recogió el trofeo de Kutxa y el cheque de 1.700 euros con su hijo Imanol en brazos. Seguía de cerca la escena su esposa, Cristina Ruiz de Larramendi, que también trabaja en la quesería.
La quesería clasificada en segundo lugar, La Leze, está situada junto a la cueva de igual nombre, en el pueblo alavés de Ilarduia. Recogió el premio Eli Gorrotxategi. Su marido, Jose Mari Jauregi, es también un reconocido criador de perros de pastor, galardonado en muchos concursos.
Esta quesería ya venía avisando en los anteriores certámenes de esta campaña, al igual que la que ayer quedó tercera, la regida por Javier Muñoa en Zerain, y que comercializa su producto con la denominación Basazabal. En cuarto lugar quedó Angel López Azpilikueta, de Lezaun (Quesos Aldaia) y el quinto puesto fue para Pedro Zuzuarregi, de Tolosa (Quesos Martin Txiki).
Reglamento más estricto

Este año se ha producido una gran modificación en el certamen, y a resultas de ese cambio el pasado lunes fue rechazado el queso presentado para esta ocasión por los hermanos Aranburu, de Idiazabal, que precisamente fueron los ganadores en Ordizia el año pasado.
Se ha implantado un Comité de Calidad, que analiza la documentación de todas las queserías presentadas a concurso. Para ello, los pastores entregan ahora su pieza el lunes, y no el mismo día del certamen. Según la nueva normativa, «las tareas de producción, manipulación, elaboración, transformación y envasado del queso serán realizados mayoritariamente siguiendo procesos manuales, admitiendo el empleo de medios mecánicos y tecnológicamente elementales, relacionados con el control y mantenimiento de la leche a la temperatura adecuada».
Ese Comité de Cata está compuesto por cinco personas, perteneciente a estas entidades: Cofradía del Queso Idiazabal, Denominación de Origen Idiazabal, asociación Artzai Gazta, Diputación Foral de Gipuzkoa y Fundación Kalitatea (en representación del Gobierno Vasco). El lunes decidieron que once queserías ofrecían motivos para la duda. Se admitieron los recursos de nueve, y finalmente, por unanimidad, se decidió dejar fuera del concurso a J. Aranburu Elkartea y otra más. Se ha excluido a la quesería idiazabaldarra porque tiene mecanizada la fase de llenado de los moldes.
En nombre de la Cofradía del Queso Idiazabal -la principal organizadora del certamen- Jesús Mari Ormaetxea comentó que «con la nueva normativa se quiere delimitar y potenciar el queso artesano, diferenciándolo de lo que es un queso más industrializado. Pero no tenemos nada en contra del queso Idiazabal industrial , es más, conviene que ese tipo de queso también exista en el mercado».
El pastor Juanjo Aranburu mostró su «gran pena» por la decisión del Comité de Calidad y manifestó que «en el futuro esa normativa deberá quedar más clara, porque nosotros, en coordinación con las instituciones, tenemos ayudas para mejorar tecnológicamente las instalaciones y luego resulta que igual no nos interesa llegar tan lejos. Y otra cosa: nosotros no hacemos nada a escondidas».
Fuente: Diario Vasco