Santa Ageda eguna o el día de Santa Águeda es una gran tradición en el País Vasco, esto se realiza la víspera de la celebración de Santa Águeda, la noche del 4 de febrero. Este día las calles se abarrotan de coros que recuerdan a esta mártir cristiana.

¿Quién fue Santa Águeda?

Santa Águeda de Catania fue una virgen y mártir del siglo III, según la tradición cristiana. Según el hagiógrafo Santiago de la Vorágine en su obra La leyenda dorada, en tiempos de persecuciones contra los cristianos decretadas por el emperador Decio, el procónsul de Sicilia, Quintianus, rechazado en sus avances por la joven Águeda, que ya había ofrecido su virginidad a Jesucristo, en venganza por no conseguir sus placeres la envía a un lupanar, regenteado por una mujer llamada Afrodisia, donde milagrosamente Águeda conserva su virginidad. Aún más enfurecido, ordenó que torturaran a la joven y que le cortaran los senos. La respuesta de la que posteriormente sería santa fue: “Cruel tirano ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?”.

Aunque en una visión vio a San Pedro y este curó sus heridas, siguió siendo torturada y fue arrojada sobre carbones al rojo vivo y revolcada en la ciudad de Catania, Sicilia (Italia). Además se dice que lanzó un gran grito de alegría al expirar, dando gracias a Dios.

Según cuentan el volcán Etna hizo erupción un año después de la muerte de la Santa en el 252 y los pobladores de Catania pidieron su intervención logrando detener la lava a las puertas de la ciudad. Desde entonces es patrona de Catania y de toda Sicilia y de los alrededores del volcán e invocada para prevenir los daños del fuego, rayos y volcanes. También se recurre a ella con los males de los pechos, partos difíciles y problemas con la lactancia. En general se la considera protectora de las mujeres.

Combinación cristiana y pagana

La tradición vasca de la víspera de Santa Águeda combina el rito cristiano con el rito pagano. En la víspera del día de celebración de la mártir cristiana es tradición salir a la calle a cantar la tradicional Santa Águeda. El canto se acompaña con golpes en el suelo de las makilas (palos), obligando a la tierra a que despierte y retorne la primavera que haga germinar los frutos, tradición pagana que ha perdurado hasta nuestros días.