La fiesta de 24 horas terminó como comenzó, con la Plaza de la Constitución llena de colores y repleta de gente. Desde que el alcalde Juan Karlos Izagirre izó la bandera txuri-urdin hasta que fue recogido, las calles de Donostia se llenaron de los sonidos de los tambores.

Salieron 128 compañías, donde participaron 15.468 adultos y 4.635 niños. Los músicos se dividieron en siete diferentes zonas, con la finalidad de que la fiesta se propagara por toda la ciudad, sin excepciones: Altza-Intxaurrondo, Amara-Loiola, Antigua, Centro, Gros, Loiola-Egia-Martutene y la Parte Vieja.

Algunos salieron a la calle con tambores, otros con barricas y también de cantineras, heraldos o fusileros. A todos ellos les acompañaron más de 2.400 músicos. La compañía más grande fue la de Anastasio, con 325 participantes, y la más pequeña Leosiñeta Elkartea, con 25 participantes, entre una y otra compañía hubo grupos de una gran variedad de tamaños.

Ayer al mediodía fueron los niños los protagonistas, que tuvieron que luchar contra el viento y la lluvia. Los alrededores del ayuntamiento, así como sus balcones estaban llenos de los espectadores que quisieron acudir a observar la tamborrada infantil.

Fueron 50 las compañías infantiles que participaron y el tambor principal de este año fue Malen Arrieta de Aitor Ikastola, el general y su ayudante Oihana Etxezarreta y Jude Ozores de The English School. La compañía Easo Ederra comenzó la marcha de San Sebastián seguida del resto de los grupos.